El lago Ness ocupa 23 millas del Great Glen, la falla geológica que corta Escocia de costa a costa. Es largo, estrecho, muy profundo y la turba lo tiñe de oscuro —contiene más agua que todos los lagos de Inglaterra y Gales juntos— y desde 1933 es el hogar del monstruo más querido del mundo. Pienses lo que pienses de Nessie, el lago tiene una atmósfera auténtica, sobre todo en las ruinas del castillo de Urquhart, en su orilla occidental.
En el extremo norte del valle, donde el río Ness se encuentra con el Moray Firth, Inverness es la única ciudad de las Tierras Altas y su capital oficiosa: pequeña, fácil de recorrer a pie y bien surtida de hoteles, restaurantes y música en directo. A las afueras quedan Culloden, donde murió la causa jacobita en 1746, y los Clava Cairns, de la Edad del Bronce. Con carreteras y líneas de tren que parten en todas direcciones, es la base natural para explorar el norte.
Lo imprescindible
- Un crucero por el lago Ness ante el castillo de Urquhart
- Explorar las ruinas del castillo de Urquhart
- El campo de batalla de Culloden y su centro de visitantes
- Los Clava Cairns, de 4000 años de antigüedad
- Un paseo junto al río en Inverness hasta las Ness Islands
- Las esclusas del canal en Fort Augustus y los delfines de Chanonry Point



Cuánto tiempo quedarse
Con dos noches tienes un día para el lago Ness y el castillo de Urquhart y otro para Culloden, Clava y la ciudad. Con tres o cuatro noches puedes añadir una excursión de un día a Skye, la Black Isle, Glen Affric o Speyside.
La mejor base
Inverness es la mejor base para casi todo el mundo, con todo el transporte y los tours. Para una estancia más tranquila en el propio lago, elige Drumnadrochit (cerca del castillo de Urquhart), Fort Augustus, en el extremo sur, o la apacible orilla sur en torno a Dores y Foyers.



